No sé por qué me sigue doliendo todo aquello. Las críticas de mamá, papá las ignora. ¿Desde cuando me encuentro en un punto medio? ¿Desde cuándo estoy obligada a escoger un lado?
Recuerdo aquellos años pueriles en los que todo estaba en calma, pero claro, nunca estuvo del todo calmado, ¿no es así? Siempre existieron y siempre existirán diferencias, y no hay nada que yo pueda hacer para arreglarlo. Quizá es un suceso transitorio, quizá no, pero el trauma que sentí hace un par de años atrás no termina de afectarme. Siempre me afectará, y parecen no notarlo, pues no les nace ningún intento de llevarse bien, de arreglar las cosas, de al menos fingir que están bien. Todo es en vano, así fue, así es y así será.
sábado, 4 de abril de 2015
miércoles, 1 de abril de 2015
Ciclo sin fin
Tenemos tanto dolor, que ni siquiera nos damos cuenta que cada partícula de nuestro cuerpo está deseosa de amar. Cada átomo, cada electrón.
Pero el amor se nos reduce a un beso, a una caricia, a un par de palabras.
Se supone que el amor va más allá, te avisa palpante que está ahí, demanda ser sentido.
Pero todo habitante de la humanidad sabe con certeza que el amor y el dolor van tomados de la mano. No hay uno sin el otro.
¡Es un ciclo sin fin!
Pero el amor se nos reduce a un beso, a una caricia, a un par de palabras.
Se supone que el amor va más allá, te avisa palpante que está ahí, demanda ser sentido.
Pero todo habitante de la humanidad sabe con certeza que el amor y el dolor van tomados de la mano. No hay uno sin el otro.
¡Es un ciclo sin fin!
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